La Vila de Alzira revive tres momentos de la vida del rey
El acto institucional tuvo lugar por la mañana con la participación de la corporación municipal
Alzira se consolida como la ciudad de Jaime I, un rey que da sentido e identidad al pueblo valenciano y que precisamente hoy murió hace 750 años. Una efeméride que la capital de la Ribera Alta conmemora desde hace un año, cuando se constituyó la comisión del Año Jaime I, que ha organizado durante 12 meses actividades de todo tipo en torno a la figura del monarca desde diferentes perspectivas.
Las actividades tuvieron su punto álgido ayer, 27 de julio, fecha en la que está documentada la muerte del monarca. El Ayuntamiento de Alzira conmemoró esta fecha tan especial en la historia de los valencianos y valencianas con un acto institucional y una actividad cultural durante la tarde.
La jornada histórica comenzó por la mañana con la entrega de una corona de laurel por parte de las autoridades municipales en la propia casa del rey, conocida como la casa de la Olivera, en el centro de Alzira. Un acto sencillo en el que se destacó el papel de Alzira como referente en la celebración de estos 750 años de historia de los valencianos y valencianas.
El alcalde de la ciudad, Alfons Domínguez, destacó que «hoy recordamos el vínculo profundo entre Jaime I y la ciudad de Alzira, un vínculo que comenzó con la entrada pacífica en la Vila en 1242, que se consolidó con los fueros, el término general, la acequia real del Júcar y la condición de Vila Real. Este legado es el que hoy recordamos: unas instituciones, un derecho propio, una lengua y una manera de organizar la vida colectiva que llega hasta nuestros días».
El acto finalizó con la visita al busto del monarca, obra de Jordi Benavent, ubicado en la entrada del edificio consistorial y cedido por el artista para que la ciudadanía pueda disfrutar de él.
Un paseo por la historia del rey Jaime en la Vila de Alzira
A partir de las 20 horas, más de 400 personas se congregaron en el Parque de la Representación del Hallazgo de Alzira para reencontrarse con la intrahistoria de la ciudad durante la época del rey Jaime. Una recreación histórica que trasladó a los asistentes a la vida de la época de Jaime I en diferentes ubicaciones de la Vila. La actividad estuvo coordinada por InterpretArte, con la colaboración de la Federación de Moros y Cristianos de la Vila y la Colla de les Raboses.
El punto de partida de este viaje al siglo XIII fueron las murallas de Alzira, donde se representó la Capitulación de la Vila. Un acontecimiento histórico para la ciudad que tuvo lugar el 30 de diciembre de 1242, cuando, después de meses de asedio, el rey Jaime conquistó la ciudad. Una representación que, por otra parte, la Federación de Moros y Cristianos de la Vila de Alzira ha incorporado anualmente a su calendario festivo.
La segunda parada de este viaje histórico, en la plaza 30 de diciembre, en el corazón de la ciudad, escenificó una de las historias que más interés ha despertado en Alzira: la de la única amante valenciana del rey Jaime, la alcireña Ginesa, con quien el monarca tuvo un hijo ilegítimo, Fernando. Una historia de amor que también ha inspirado durante el año diversas rutas guiadas por la Vila, con la amante alcireña como protagonista.
Por último, la plaza del Carbón acogió la representación de la abdicación real, que, según los documentos históricos, tuvo lugar en la ciudad.
La celebración de este 27 de julio marca un hito dentro de un año de actividades que han permitido poner en valor la figura y la imagen del rey Jaime en la vida cultural de la ciudad, al mismo tiempo que Alzira se ha convertido en centro neurálgico de la conmemoración de esta efeméride.
A través de visitas guiadas siguiendo las huellas del rey Jaime en la ciudad, actividades teatrales, conferencias y mesas redondas, la historia del monarca ha estado presente en la vida de Alzira.
Además, Alzira ha sido sede de diversas actividades conmemorativas y punto de encuentro de expertos de distintas áreas que han analizado el siglo XIII desde diferentes perspectivas, al tiempo que se ha puesto de relieve el valor de Jaime I en la construcción de la identidad valenciana.
La celebración también ha servido para dar a conocer y destacar el patrimonio natural e histórico de la ciudad desde una perspectiva de turismo sostenible, así como para sensibilizar a vecinos y visitantes sobre el patrimonio histórico y documental de Alzira. Entre ellos destaca uno de los tesoros documentales que se ha exhibido este año, como es el Libro de los Privilegios.
La huella del rey se mantendrá durante el resto de 2026 de manera especial para conmemorar este 750 aniversario. Sin embargo, Alzira nunca ha olvidado al monarca y, por ello, la víspera de San Silvestre, el 30 de diciembre, se conmemora anualmente la entrada de Jaime I en la ciudad. Durante esta jornada, Alzira rinde homenaje cada año a los colectivos y personas más destacados mediante la imposición de las insignias de oro de la ciudad.


