La Red de municipios contra la violencia machista de la Diputación llega al 97% de la población de las comarcas valencianas

  • La XIII Asamblea de la Red, celebrada en Alberic, aprueba la incorporación de Simat de la Valldigna, Estubeny, Tuéjar, Fortaleny y la Mancomunidad de la Safor, lo que eleva a 250 los ayuntamientos y a 15 las mancomunidades

  El convento capuchino de la Mare de Déu dels Àngels de Alberic ha acogido la decimotercera Asamblea de la Red contra la violencia machista de la Diputació de València, que ha aprobado la incorporación de Estubeny, Simat de la Valldigna, Tuéjar, Fortaleny y la Mancomunidad de la Safor. Con los nuevos miembros, la Red de trabajo en equipo en favor de la igualdad de oportunidades y la erradicación de la violencia ejercida contra las mujeres suma 250 ayuntamientos, 15 mancomunidades y el Consorcio Pactem Nord, y llega al 97% de la población de las comarcas valencianas.

Los máximos responsables de la Diputación, Vicent Mompó y Natàlia Enguix, han abierto y cerrado la asamblea celebrada en el nuevo espacio sociocultural de la plaza Mestre Albuixech de Alberic, demostrando “la firme apuesta por la igualdad en todos los ámbitos de la gestión” que destacan el presidente y la vicepresidenta primera. Antes de acceder al antiguo convento del siglo XVIII, el presidente Mompó ha manifestado que “unas políticas de igualdad eficaces evitan miedo, silencios, sufrimiento y violencia”.

Para alcanzar esa eficacia, Natália Enguix apunta a la colaboración interadministrativa. “La Red avanza, no ha dejado de avanzar. Empezamos en 2018 con 49 municipios fundadores y hoy contamos con 250 ayuntamientos y 15 mancomunidades, muy cerca del cien por cien de la provincia al que nos gustaría llegar. Las sinergias y el intercambio de información y experiencias demuestran la unidad de las entidades que forman parte de esta estructura de trabajo”. En opinión de la vicepresidenta, que ha intervenido tras el minuto de silencio por las víctimas del terremoto de Venezuela y la bienvenida del alcalde, Toño Carratalá, “formar parte de la Red supone asumir una responsabilidad en prevención, detección y acción local frente a la manifestación más cruel de la desigualdad entre hombres y mujeres y la vulneración de derechos humanos que supone la violencia contra la mujer”.

En la misma línea, el presidente Mompó ha señalado que los ayuntamientos “somos la primera puerta a la que tocan los que necesitan ayuda, y los que convertimos las grandes leyes en respuestas concretas”. La Red de la Diputación contra la violencia machista “es una alianza, una manera de entender que ningún municipio, por pequeño que sea, puede enfrentarse solo al problema”. “Pocas iniciativas han tenido una implantación tan amplia y un consenso tan sólido”, ha destacado Mompó, quien no ha querido hablar de metas y ha recordado a los 16 municipios que aún no están en la Red que “siempre van a tener las puertas abiertas”.

El doble de ayudas en dos años

En su intervención previa a la asamblea anual que coordina como responsable de Igualdad, Natàlia Enguix ha puesto en valor “el esfuerzo inversor que estamos realizando para impulsar este tipo de políticas en nuestros municipios, como demuestra que las ayudas para la Red han pasado de 700.000 euros en 2024 a millón y medio este año”.

Pese a las cifras crecientes en recursos económicos, Enguix se ha dirigido a las responsables locales presentes en el antiguo convento de Alberic para destacar “la respuesta por vuestra parte, con 244 solicitudes este año, de las cuales se han aprobado 235 para impulsar campañas de prevención, sensibilización y atención a las víctimas de violencia machista y sus hijos, así como acciones para favorecer el empleo de mujeres en riesgo de exclusión social”. “La violencia contra la mujer se combate desde cada ayuntamiento, desde cada acción social, desde la proximidad”, ha añadido la vicepresidenta.

En este punto, Vicent Mompó ha recordado que, en ocasiones, “el verdadero éxito de una institución no es solo lo que hace, sino lo que consigue evitar, y esa es seguramente la responsabilidad más compleja que tenemos, la de trabajar para que algo no llegue a ocurrir”. En su opinión, “la violencia contra las mujeres se construye lentamente sobre la desigualdad, la indiferencia, los prejuicios, el control y el silencio, y para combatirla es necesario educar, prevenir, acompañar, formar y proteger”.

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